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Neurocinema: la neurociencia ha llegado a Hollywood.

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Beatriz Fagundo

Neurocinema: neurociencia y cine


El Neurocinema ha llegado a Hollywood, para bien o para mal. Y os preguntaréis, ¿qué es eso del neurocinema? Pues no es más que la utilización de las técnicas de neuroimagen y neurofisiológicas, las que nos sirven para estudiar el cerebro, aplicadas a entender mejor lo que sentimos cuando vemos una peli. Dentro de estas técnicas las más utilizadas son la Resonancia magnética funcional (fMRI), la Tomografía por emisión de positrones (PET) o la Electroencefalografía (EEG). Y aunque todas nos permiten estudiar la actividad cerebral, las imágenes que obtenemos son ligeramente diferentes. Pero no quiero aburriros con estos temas, porque esto no va de técnicas de neuroimagen. Esto, señores, va de neurocinema.


Aunque suene vanguardista, lo cierto es que nada de esto es nuevo para la neurociencia. Porque estas técnicas son unas viejas conocidas de los neurocientíficos y desde hace varias décadas las utilizamos como una medida muy fiable de lo que está pasando en nuestro cerebro. Gracias a ellas hemos entendido mucho mejor que sentimos, cómo reaccionamos ante nuestro entorno y por qué. Hemos podido entender que pasa en nuestro cerebro cuando vemos u oímos algo que nos gusta, que nos conmueve o que nos desagrada. Y esto, que tanto ha hecho avanzar a la neurociencia, ha llegado a Hollywood. ¿Habrá llegado para quedarse? Me atrevería a asegurar que sí. Pero aquí os dejo un par de ejemplos de neurocinema y juzgad vosotros mismos.


Avatar y neurocinema


James Cameron ha sido un pionero en muchos temas de cine. Hay quien recuerda el hundimiento de su Titanic como una de las escenas más impresionantes del cine. Pero lo que pocos saben es que también ha sido un pionero en el mundo del neurocinema. Cameron encargó un estudio de resonancia magnética funcional (fMRI) para ver la reacción de los espectadores durante el tráiler de Avatar ¿Y sabéis qué descubrió? ¡Que las activaciones del cerebro cuando veían la película en 3D eran mucho mayores que cuando la veían en 2D! No sé si gracias al neurocinema Cameron consiguió ese 3D increíble, o que a muchos nos siga pareciendo Avatar una obra maestra. Pero no tengáis ninguna duda de que ayudó. Y Avatar 2, ¿también pasará por el filtro del neurocinema? Tampoco lo sé. Pero os aseguro que los incondicionales del maestro Cameron la estaremos esperando…


El cerebro de Rango


Aquí tenéis a ese adorable e inofensivo animalito corriendo por el desierto y cambiando de color. Pero, ¿sabéis que para crearlo y para mejorar muchas escenas se apoyaron en los resultados de un estudio de neurocinema? Pues sí, así lo hicieron. En este caso utilizaron una combinación de técnicas, pero con resultados similares. Lo que buscaban era saber qué le llamaba la atención a los espectadores, qué reacciones tenían ante los distintos personajes, e incluso como percibíamos las voces. Así que la próxima vez que veáis Rango, sabed que inofensivo, inofensivo, no es…


¿Es el neurocinema la muerte del arte?


Y con este par de ejemplos ya os podéis hacer una idea del potencial del neurocinema en una industria como Hollywood, que mueve cientos de millones de dólares. Y con tanto en juego, no puede faltar quien piense que el neurocinema hará que se pierda la esencia de la creación en el cine. Y es posible que tengan razón. Pero yo no lo creo. Creo que no es más que una herramienta para llevar el entretenimiento a su máxima expresión. Porque gracias al neurocinema los directores conseguirán emocionarnos aún más si cabe.


Claro que siempre quedarán los grandes, los que con neurocinema o sin él nos harán amar el cine. Y si, siempre tendremos obras maestras que no necesiten mejorar. Porque, ¿te imaginas a un Marcello Mastroianni superior a aquel que nos convenció de que lo mejor de Roma eran la Via Veneto y la Dolce Vita? ¿O una escena más conmovedora que aquella en la que DiCaprio no cupo en la tabla (o si…)? ¿O podríamos llorar más que cuando vimos morir y enterrar a Robert Redford en las colinas de Ngong? No lo creo. Para aquellos maestros el neurocinema, muy probablemente, no hará falta. Para todos los demás, adiós Blockbuster, bienvenido Brainbuster.

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