Compartir
A todos nos pasa que cuando estamos cerca de alguien y bosteza no podemos evitar bostezar también. A que sí? Pues ya sabemos por qué. Los científicos han demostrado que lo hacemos por empatía, por compartir las emociones, y que bostezamos más cuando lo hacen nuestros seres más queridos.
Y esto nos pasa con más frecuencia cuando estamos en familia o con amigos. Porque seguro que os ha pasado que cuando bostezan vuestros padres, hermanos o amigos no podéis evitar bostezar, verdad? La explicación a este fenómeno lo ha dado el citado estudio, publicado en la prestigiosa revista científica PLOS ONE, que demostró que la frecuencia del contagio de los bostezos es mayor entre familiares, en segundo lugar con amigos, conocidos y por último desconocidos.
Los hallazgos sugieren que el bostezo es una forma de solidarizarse con las personas que experimentan una sensación, que en este caso, se suele relacionar con estrés, ansiedad, aburrimiento o fatiga. En resumen, que se trata de un mecanismo para compartir emociones. Cuando nos contagiamos sólo estamos intentando compartir con los que nos rodean nuestro interés por ellos.
Otros científicos apuntan a la importancia de las neuronas espejo en este hecho. Evidentemente, las emociones tienen una base neurológica de carácter evolutivo. Así, en estos últimos años se han descrito un tipo de neuronas que pueden, en parte, tener una relación muy importante con las emociones y la conducta humana. Se trata de las neuronas espejo., que no son más que una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo.
En resumen, ya sea por empatía, por la activación de las neuronas espejo, o por la combinación de ambas, estemos atentos a quién contagiamos y quién nos contagia. Reflejos como este podrían ayudarnos a ver más claro algunas relaciones…
Recibe ofertas, novedades y mucho más:
© Beatriz Fagundo